El libro de los muertos

El libro de los muertosLOS LOBOS

Los lobos andan en parejas.
Azules en la noche, sus cuerpos
se extienden entre las sombras.
Son sólo dos lobos
pintados en el Museo de Ciencias Naturales
y yo siento gratitud al vidrio
que me resguarda de sus furias.
Los lobos son altos como yo,
aún más altos, y están colgados
al lado de las marmotas y los conejos.
Los lobos se desplazan en un paisaje nocturno;
la nieve cubre los bosques
y el cielo está empapado de estrellas.
Hay algo que quiero preguntarle a los lobos,
sin embargo no me atrevo.
Los lobos son todos dientes y furia.
Hay un vidrio que nos separa
y, de quererlo, ellos podrían devorarme
con una dentellada.
Yo también he andado en parejas
a través de una noche oscura.
Este es un rincón oscuro del museo.
Este es el rincón de las confesiones y los desvaríos.
Este es el rincón de los lobos.
Esta es la trampa letal al que anda sin guía.
El amor también es un lobo,
es un andar por un bosque oscuro,
es una noche peligrosa con promesas de estrellas.
Es tan sólo un vidrio que nos separa.
Es tan sólo un momento de indecisión
para romper el vidrio y tocar al lobo.

Photo of Jaime Manrique

Del prólogo de Alejandro Oliveros
A pesar de su título, y de todas las tristezas y pérdidas que lo recorren, El libro de los muertos desborda vitalidad. Manrique no ha dejado que la vida pase delante de sus ojos, como los remolcadores de sus ríos; no ha presenciado el filme de la vida desde una butaca, ha preferido protagonizarla con intensidad y lucidez. Sus poemas cantan y cuentan este protagonismo, y lo hacen de manera cordial y reveladora. En cualquiera de sus territorios, de sus lenguas, de sus casas, nuestro poeta ha escrito una de la poesías más apasionantes de su generación.

-Alejandro Oliveros
Caracas 2015

PRAISE FOR El libro de los muertos

De la “Apreciación de Dionisio Cañas”

En la poesía de Jaime Manrique no hay tregua para una lectura perezosa: desde el primer poema al último nos involucra como si fuéramos los cómplices y los testigos de su propia vida, de su desnuda mirada al mundo, nos compromete con su exaltación de la naturaleza, con su ardor erótico, con su incansable beso a la vida y a la muerte. No hay tregua, no, para poder olvidar, para descansar, cuando se empieza a leer esta colección de poemas selectos de Jaime Manrique.

Extremadamente pulcro en escoger sus palabras, Jaime Manrique nos ofrece una poesía susurrada al oído, sin grandes aspavientos, sin retórica, haciéndonos cómplices de su escritura que más que ser una escritura es un hablar, un decir, un compartir tranquilo la conversación consigo mismo y con nosotros, sus lectores y lectoras.

-Dionisio Cañas

"[Una poesía] ferozmente viva... una melodía en español."

-Ilan Stavans,
The Washington Post Book World

"Memorias de una niñez extática—caminatas a orillas del mar, un 'mambo feliz,' comer engañosas frutas tropicales—se funden con aquellas de su amores recientes en estos hechizantes y exquisitos poemas."

-John Ashbery

"Un poeta de admirable rigor y exactitud."

-Reinaldo Arenas

Editions

New York: Artepoética Press, Paperback, 2016.

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